Técnicas para Desarrollar la Creatividad Empresarial

El concepto de creatividad ha existido siempre como habilidad inherente a los seres humanos y, por ello, a lo largo de la historia, podemos encontrar numerosas definiciones sobre este concepto.

El autor Daniel J. Pesut, autor de Creative thinking as a self-regulatory metacognitive process”, concibe el pensamiento creativo como “un proceso metacognitivo de autorregulación, en el sentido de la habilidad humana para modificar voluntariamente su actividad psicológica propia y su conducta o proceso de automonitoreo”, mientras que Mauro Rodríguez Estrada, en Manual de Creatividad. Los procesos psíquicos y el desarrollo, resume la creatividad como “la capacidad de producir cosas nuevas y valiosas”.

En cambio, para Francisco Togno, en La ingeniería de la inteligencia inventiva, se refiere a la creatividad como “la facultad humana de observar y conocer un sinfín de hechos dispersos y relacionados, generalizándolos por analogía y luego sintetizarlos en una ley, sistema, modelo o producto; es también hacer lo mismo pero de una mejor forma”.

En cualquier caso, como apunta, María Teresa Esquivias Serrano, en Estudio evaluativo de tres aproximaciones pedagógicas, “la creatividad es un proceso mental complejo, el cual supone: actitudes, experiencias, combinatoria, originalidad y juego, para lograr una producción o aportación diferente a lo que ya existía”.

Por ello, el proceso creativo requiere que las personas usemos todo nuestro potencial y salgamos de nuestra zona de confort. En este sentido, las técnicas de creatividad empresarial contribuyen a entrenar esta habilidad a través de estímulos, permitiendo enfocar nuestro pensamiento hacia un objetivo concreto a través de una secuencia o etapas preestablecidas que nos ayudan a desmontar el itinerario mental habitual.

Para conseguir impulsar las nuevas ideas, en la empresa existen diferentes metodologías. Estas son algunas de las más empleadas por las organizaciones:

LLUVIA DE IDEAS
Esta técnica se la debemos a Alex F. Osborn, que la desarrolló en la década de los 40 como mecanismo para generar nuevas ideas en el ámbito publicitario. Hoy día es utilizada en todas las áreas empresariales para fomentar el pensamiento creativo mediante la puesta en común de un torrente de propuestas en un contexto de libertad, colaboración y ausencia de crítica.

LOS SEIS SOMBREROS PARA PENSAR
Es una de las técnicas de creatividad empresarial creada por Edward De Bono, autor de El pensamiento creativo, más populares por su sencillez y efectividad. Consiste en que cada miembro de un equipo debe colocarse un gorro que le permite expresar sus opiniones libremente en base a cada color:
Blanco: se centran en los hechos prácticos y probados, recopilando la información existente e inventariando la que falta.
Rojo: está vinculado a las emociones, sentimientos, sensaciones o intuiciones sobre el asunto que se esté tratando.
Negro: su portador será el encargado de detectar posibles problemas o adversidades sobre una iniciativa, incidiendo en los inconvenientes y obstáculos.
Amarillo: por el contrario, el empleado que lo lleve aportará los beneficios que el proyecto puede conllevar desde un punto de vista lógico.
Verde: será el encargado de dilucidar posibles alternativas y soluciones a los problemas, ofreciendo nuevas ideas e hipótesis.
Azul: el profesional que lo tenga será el responsable de organizar la agenda, planificar la ejecución y preparar el proceso.

METODOLOGÍA TRIZ
Fue desarrollada por el ingeniero Genrikh Altshuller tras analizar las convergencias sobre cómo superar los obstáculos en el proceso creativo que presentaban en torno a un millón y medio de patentes tecnológicas. Como resultado, su autor creó una metodología que permite a los profesionales evaluar un problema, aplicar soluciones preestablecidas e identificar nuevas ideas. Para ello, esta técnica facilita una serie de herramientas de análisis que facilitan el proceso creativo.

Fuente Grupo PYA

40