Imagen Personal: Cómo vestirse en el trabajo

1. A qué empresa vas y el sector

Tenemos que saber dónde estamos trabajando. Todas las empresas tienen una cultura y personalidad corporativa. Hay aquellas que son más formales otras más creativas, algunas son más enfocadas a la atención del cliente, otras a la producción, etc. Por eso, tenemos que situarnos en la empresa y el sector, ya que eso nos ayudará a identificar esa cultura y personalidad que les menciono.

2. De qué puesto y cargo estás ocupando
Si bien hay una cultura y personalidad corporativa, también está se va acomodando al área al que perteneces y al cargo que ocupas. No es lo mismo ser parte de Atención al Cliente, que del área Legal, Comercial, Producción, Marketing, Recursos Humanos, etc. Aquí también hay que leer los códigos implícitos. El puesto también es importante ya que depende del mismo, identificar que tan accesible o autoritario necesitamos que sea nuestro look.

3. Tus clientes
Continuando con los dos primeros puntos, conocer también a tus clientes es fundamental. Podrías por ejemplo estar en una empresa formal, en un área de ventas, pero si tu cliente no es formal y tal vez sea un micro empresario, tal vez tengas que ajustar un poco tu atuendo para hacerlo más cercano a tu cliente. Existe una regla que dice que siempre te vistas “igual que tu cliente o un punto más”.

3. Tu edad
No es lo mismo, tener 19-20 años y ser practicante que tener 40 años y entrar a un puesto de confianza. Como todo en el vida, hay etapas y si bien, en cada una debes mostrar siempre tu mejor versión, también debes ir acorde a tu edad. He escuchado muchos casos de personas que lucen menores a su edad y que eso les trae problemas. Muchas veces sólo se trata de elegir las prendas, cortes, telas idóneas para nuestra edad.

4. Ubicación
Dependiendo de la ubicación nuestro atuendo también puede variar. Ya sea por el clima o por el entorno. Puede ser en una minera en Provincia, o quizás en la zona industrial de Lima, o tal vez en el centro financiero de San Isidro. Debemos poder adaptarnos para lucir impecables, pero a la vez que este atuendo pueda ser funcional y práctico.

5. Tus actividades y estilo de vida
También es importante considerar nuestro estilo de vida y qué actividades realizamos en paralelo con nuestro trabajo. Por ejemplo, puede que por las noches tengas que ir a estudiar, o quizás salgas de frente a recoger a los chicos o a hacer las compras o alguna otra actividad que te demande un atuendo un poco más cómodo. Aquí también incluimos nuestro medio de transporte y actividad física. Hay personas que pueden ir en moto o bicicleta a la oficina, aquellas que van en su propio auto, o las que usan el transporte público.

6. Tu estilo personal
Este es quizás el tip de la cereza del pastel. Puedes todo lo anterior mencionado no puede obligarnos a estar “uniformados” y encajar dentro de un molde donde no entremos, porque poder expresar nuestro estilo personal es muy importante. Con nuestro estilo también iremos construyendo la Imagen Personal que queremos proyectar, así como la Marca Personal que queremos gestionar profesional y personalmente.

Fuente: DivinaEjecutiva – Diario Gestión

125