Habilidades personales y Defectos frecuentes de un Project Manager

Existen ciertas habilidades personales que debe desarrollar un Project Manager, las más importantes son: liderazgo, comunicación eficaz, empatía, sentido de justicia, ética y escucha activa.

Liderazgo:
Un Project Manager debe ser la figura visible del proyecto que lidera. Pero no por un afán de figuración o cosa parecida. El objetivo de su liderazgo es la capacidad de influir positivamente en su medio y generar transformaciones.

Comunicación eficaz:
También debe saber comunicar del modo oportuno y con los medios oportunos. Y es necesario que inspire confianza al hacerlo. La eficacia de su comunicación se medirá en la calidad de sus mensajes y en los resultados que se deriven de ello.

Empatía:
Sentir empatía significa entender a quienes trabajan con él; es decir, comprender sus razones, motivaciones y deseos, y ponerse por un momento en su lugar. El buen Project Manager abre la puerta al diálogo y la conversación, y valora las situaciones con una visión integral y sin juzgar de antemano.

Sentido de la justicia:
Como es habitual que en su labor diaria se encuentre con conflictos, es preciso que el Project Manager tenga un concepto claro de la justicia y que sepa aplicarlo en las situaciones que así lo ameriten. Evitará a toda costa la parcialidad y sus decisiones siempre se justificarán en razones objetivas y no personales.

Ética y valores:
Es importante que tenga clara su escala de valores. Pero ojo, no en función de lo que él piense en relación con ciertos temas o situaciones. Aquí lo importante es la eficacia de los procesos, y por tanto se trata de cultivar prácticas que promuevan la solidaridad, el trabajo en equipo, la productividad, etc.

Escucha activa:
Del mismo modo que dialoga, el Project Manager debe saber escuchar a quienes interactúan con él. La escucha activa no es solo una cuestión de respeto por el otro. También es la mejor forma de conocer a los equipos de trabajo, a los colaboradores y socios vinculados al proyecto, y en general de mostrarse cercano con todo lo que ocurre a su alrededor. Es decir, es una forma de implicarse a fondo.

Por otro lado los principales defectos que presenta un Project Manager y que no debe cometer son:

Ejercer un solo estilo de liderazgo:
La dirección de equipos nunca se realiza de forma lineal. Es decir, al ejercerla no solo implementamos un modelo de liderazgo, sino que recurrimos a varios. El buen líder debe saber cuál es el mejor liderazgo para cada situación: autocrático, democrático, transformacional, entre otros. Es decir, debe apostar por algo que en términos de gestión se denomina liderazgo situacional.

Suponer que tu equipo está motivado de antemano:
Por lo general, los equipos necesitan estímulos externos para motivarse; salvo excepciones, no lo hacen por sí mismos, y menos si no existe una experiencia previa de trabajo en equipo. Por tanto, te corresponde encontrar fórmulas para aumentar su confianza y compromiso con el proyecto.

Ignorar las opiniones minoritarias:
Algunos líderes, especialmente los que ejercen modelos de dirección basados en la participación de sus colaboradores, toman las decisiones en función de lo que diga la mayoría de ellos. Pero ojo, también existen minorías que en caso de no ser tenidas en cuenta, pueden perder su motivación y abandonar el proyecto. Es tu deber no ignorarlas y dejarles claro que sus aportes también son valiosos.

Optar por una dirección basada en la autoridad:
La autoridad está bien en momentos de crisis, tensión o cuando es necesario obtener resultados a corto plazo. Sin embargo, si basas tu estilo de dirección de equipos en ella, acabarás generando el efecto contrario: apatía, insatisfacción, desinterés y rechazo por las decisiones que tomas. Usa la autoridad solo cuando sea indispensable; por lo demás, muéstrate flexible y cercano.

No tener los objetivos claros:
Imagina que tienes los mejores colaboradores de cada área y que has logrado convocarlos en un equipo. Sin embargo, a la pregunta de cuál es el objetivo de todo aquello, no tienes una respuesta clara y te quedas cruzado de brazos. Antes de conformar tu equipo, define primero lo que quieres lograr y luego sí entra en materia con la distribución de roles, las dinámicas y la asignación de tareas. Si lo haces a la inversa, difícilmente llegarás a buen puerto.

Fuente: OBS

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