Gestión de la Innovación como Mecanismo de Crecimiento del Negocio

La gestión de la innovación es una disciplina de negocios que pretende impulsar un proceso o cultura de innovación sostenible dentro de una organización.

La innovación impulsa el crecimiento del negocio y ayuda a las organizaciones a mantenerse por delante de sus competidores.

La gestión de la innovación involucra la organización y dirección de los recursos de la empresa para impulsar la creación de nuevos conocimientos, generar ideas que permitan desarrollar nuevos productos, procesos y servicios.

La innovación no debe ser vista por una empresa como un “tema que está de moda” o porque lo lee en medios o foros especializados sino que debe nacer del interior de la compañía.

Si la innovación no tiene involucrado al Gerente, líder o dueño de una empresa, entonces ese concepto quedará “deambulando” en ciertos estratos de una compañía pero no logrará tener algún efecto. La innovación necesita canales de comunicación que permitan canalizar las ideas innovadoras al interior de la empresa y que provenga desde cualquier posición.

Métodos de gestión de la innovación:

  • Incremental: En una era donde las empresas están obligadas a reinventarse constantemente, la innovación incremental las ayuda a prosperar mejorando constantemente los productos, servicios, procesos o métodos actuales.
  • Revolucionaria: Una innovación innovadora se refiere a los avances tecnológicos que pueden aumentar el nivel de un producto o servicio, dentro de una categoría existente, por delante de sus competidores.
  • Disruptiva: Las innovaciones disruptivas son ideas que son capaces de cambiar radicalmente el comportamiento del mercado después de ser implementadas.

La innovación en una empresa generará cambios muy fuertes al interior de la empresa, tanto organizacional como de mentalidad o de cultura al interior de la compañía.

La innovación tendrá una mayor repercusión en nuestra posición competitiva cuanto más contribuya a diferenciarnos de nuestra competencia. No obstante, no es sencillo proponer innovaciones de corte radical cuando nuestra forma de pensar está demasiado mediatizada en la gestión de problemas conocidos en entornos también conocidos.

La gestión de un proyecto de innovación no puede ser realizada de la misma forma en la que se gestiona cualquier otra actividad, aunque se puedan utilizar herramientas comunes. Los proyectos de innovación presentan características muy particulares: falta de definición de algunos aspectos del desarrollo, existencia de incertidumbres en relación con el resultado objetivo, plazos de desarrollo superiores a los habitualmente existentes en proyectos convencionales, etc. Por todo ello, es preciso establecer sistemáticas de gestión adaptadas a las necesidades de este tipo de proyectos.

En un proceso de innovación se debe establecer los objetivos que permitan obtener la mayor cantidad posible de beneficios como resultado de las actividades de innovación, al costo más eficiente de tiempo y recursos.

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