La Formación Continua enriquece las Capacidades y Habilidades de los Trabajadores

La Formación Continua es la mayor garantía para la conservación, mejora o adquisición de un buen puesto de trabajo. Según algunos estudios, los profesionales cada vez se forman con mayor continuidad, esto supone una elevación de la media de edad en las personas que se encuentran cursando un curso, diplomado, especialización o titulación universitaria. En este sentido, los beneficios que se buscan obtener se han ampliado más allá de implicaciones económicas o apertura de oportunidades laborales, pasando al desarrollo profesional y personal.

La Formación Continua enriquece las capacidades, habilidades y aptitudes de los trabajadores, de forma que son capaces de generar un mayor desarrollo profesional, productividad, mejor gestión de tareas y agregar un mayor valor a las organizaciones, por tanto mejora la competitividad empresarial y profesional.

Los puestos de trabajo requieren conocimientos especializados, lo cual exige que los trabajadores se centren en el dominio de las nuevas tecnologías y habilidades. Se puede hacer cursos de formación dentro de la empresa o atender a empresas externas con experiencia en formación en el campo que se estudie.

Desde el punto de vista personal del trabajador, la importancia de no estancarse es vital para evitar sentirse menos que los demás. Hoy en día se hace indispensable renovar el conocimiento, las capacidades y habilidades. Para llevar a cabo esta evolución continua se hace fundamental la necesidad de seguir motivado y avanzar profesionalmente para alcanzar un nivel adecuado de satisfacción personal. Por supuesto, el hecho de recibir formación continua mejora las perspectivas profesionales y personales del trabajador, aumentando sus posibilidades de promoción interna o traslados dentro de la empresa.

Desde la perspectiva empresarial, es imprescindible que la formación continua se encuentre integrada dentro de la propia estrategia de la empresa y de su plan de acción. Debe contar con el apoyo y compromiso de la dirección de la empresa y de los trabajadores, que son los destinatarios del mismo, y debe estar adaptada a la realidad y cultura de la empresa. Es muy importante que exista un proceso de evaluación continua de los trabajadores y procesos con el fin de detectar las posibles carencias, y establecer un proceso de feedback que valore la formación aportada en términos de valor.

Las ventajas para la empresa se traducen en una mejor adaptación de las mismas a los continuos cambios del mercado y del entorno, y favorece la incorporación de nuevas tecnologías así como nuevos sistemas de gestión y organización. Esto conlleva una mejor productividad de la empresa, la cual dispone de trabajadores más cualificados y competitivos, que contribuirán a aumentar la competitividad y rentabilidad de la compañía. Además, se favorece la aparición de ventajas sostenibles en las empresas, y se ayuda a consolidar y transmitir la cultura, valores y misión de la empresa.

Las empresas que deciden invertir en Formación Continua para sus trabajadores, obtienen los siguientes beneficios:

  • Contar con un personal altamente cualificado
  • Mejora de la productividad y competitividad
  • Reciclar y actualizar conocimientos
  • Optimizar el uso de las aplicaciones y programas
  • Adaptarse a la transformación digital
  • Una inversión rentable desde el primer momento
  • Retención del talento humano

Existen estudios que demuestran que la formación mejora los resultados en cuanto a volumen de ventas, calidad en la empresa, satisfacción de grupos de interés y eficiencia, entre otros aspectos. También se deben suprimir las barreras de formación realizando acciones que impidan que estas barreras afecten a la formación, entre las que se encuentran: miedo a mayor exigencia a los trabajadores, creencia de que a mayor formación mayor debe ser el salario, la oposición por parte de los jefes de que los empleados asistan a cursos de formación, la no implicación de los jefes en la formación de los trabajadores, la desconfianza de los participantes, la desconfianza de los jefes, la resistencia de los trabajadores a los cambios o a la aplicación de nuevas técnicas, la resistencia de los trabajadores a estudiar o hacer actividades fuera del trabajo, la dificultad de horarios, la conciliación de la vida laboral y familiar, etc.

Fuente: EOI / Gestión.Org

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