La Comunicación Asertiva en el Desarrollo Profesional

Somos seres sociales, la interacción con los demás repercute en todos los ámbitos de nuestra vida. La mayoría de los proyectos que nos proponemos en nuestra vida personal o profesional dependen de la participación de otras personas. Por ese motivo, las habilidades sociales son cruciales para alcanzar o concretar esos objetivos.

Las habilidades sociales cubren un amplio espectro de competencias dentro del ámbito de la comunicación verbal y no verbal. Dentro de este conjunto de habilidades la asertividad es una parte esencial de las habilidades sociales que reúne las actitudes y pensamientos que favorecen la defensa de los derechos propios con respeto, es decir sin agredir ni permitir ser agredido.

Se define la asertividad es una habilidad social que permite a la persona comunicar su punto de vista desde un equilibrio entre un estilo agresivo y un estilo pasivo de comunicación.

Así mismo, se puede definir la Comunicación Asertiva como aquella comunicación equilibrada entre el estilo agresivo y el estilo pasivo, por tanto es una forma de comunicar lo que se piensa o quiere de forma que no importando la jerarquía se logre una conversación armoniosa y productiva.

En nuestras interacciones con otras personas, ya sea en casa, en el trabajo, con clientes o colegas, la asertividad puede ayudarnos a expresarnos de forma clara, abierta y razonable, sin menoscabar por ello a los demás. Cuando una persona actúa de forma agresiva no tiene en cuenta los sentimientos de los demás y prácticamente nunca demuestra aprecio hacia los otros. Este tipo de actitudes pueden tener consecuencias indeseables para los que se están comunicando, ya que a menudo la agresividad obstaculiza los pasos positivos hacia delante.

Una persona asertiva:

  • Se siente libre para manifestarse tal como es cuando le parece oportuno y apropiado.
  • Es capaz de comunicarse abierta y cordialmente con toda clase de personas.
  • Sabe comportarse con dignidad en situaciones difíciles y con personas groseras e impertinentes.

Sólo si crees estar en el derecho de expresar tus sentimientos y defender tus ideas podrás hacerlo sin herir a nadie. Empieza a pensar egoístamente en positivo. Si quieres que la gente tenga en cuenta tus deseos y necesidades deberás empezar por expresarlas claramente. Una verdad que nunca te podrá ser negada es cómo te sientes. Nadie podrá discutirte si estás contento, triste o enfadado, porque sólo tú conoces tus sentimientos.

Cuanto más claro tengas lo que quieres, más probable será que lo consigas. Una vez tengas un objetivo, no te apartes de él. En una conversación tensa es normal que haya ocasiones en las que la otra persona parezca no escucharte, no atienda a tus argumentos o incluso te desprecie.

Hablar desde ti expresando lo que sientes, crees y opinas en lugar de lo que hace la otra persona conseguirá que tus mensajes sean mucho mejor aceptados. Describir con precisión tus emociones te ayudará a que la gente empatice más contigo y se muestre más receptiva a tus peticiones.

Transmite tu asertividad mediante tu lenguaje corporal, por ejemplo cuando quieras ser asertivo no te encojas ni empequeñezcas tu postura. Mantén una postura corporal firme y calmada, sin mostrar debilidad a tu interlocutor ni, sobretodo, a ti mismo.

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